Relieves de las mesas de Tudmir: Paparajote

Paparajotes. ultreia

Si hay un postre insignia en la amplia gastronomía de nuestra tierra que identifique a este roalico en general y a la Huerta de Murcia en particular ese es sin duda el paparajote. Un plato que suele ir acompañado en la sobremesa murciana de unos sabrosos buñuelos, un buen café de olla o un generoso vasico de mistela, sobre todo en fechas festivas como la Feria de Septiembre o las Fiestas de Primavera de Murcia en huertos y barracas respectivamente.

Tal es la fama del consumo de paparajotes en estas fechas tan señaladas que en 2017 vio la luz el juego de cartas titulado “Rey Paparajote”, el cual se ambienta en la venganza del rey del pueblo de este rico postre tras la gran pérdida de súbditos en las últimas Fiestas de Primavera.

En lo que es un postre genuinamente huertano, muchos ven los orígenes de su elaboración en el periodo andalusí cuando se fundó la ciudad de Murcia y esta se convirtió en un espacio perfectamente planificado y concebido para la explotación agrícola de su fértil huerta, existiendo desde su nacimiento una relación indisoluble entre ambas.

Si en marzo de 2016 el académico cartagenero Arturo Pérez Reverte anunciaba por redes sociales que el paparajote era aceptado por la comisión de Ciencias Humanas de la Real Academia Española a la espera de la aprobación del pleno de la RAE para su inclusión en el Diccionario de la lengua española,  ese mismo verano el paparajote se colaba en la lista de las Siete Maravillas Gastronómicas de España que buscaba ser elegida Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

Un postre que sabe conjugar el sabor amargo del cítrico por antonomasia de nuestra tierra con el mayor de los dulzores para ofrecer a paisanos y foráneos el más dulce y suculento manjar de la huerta murciana. Y recuerda, si eres de fuera déjate guiar en el ritual de su consumo por el consejo de las gentes de nuestra tierra a la hora de degustar tu primer paparajote: sigue tu instinto y haz que el más intenso y auténtico sabor de nuestra huerta penetre en tus entrañas. No te arrepentirás.

Ingredientes para 6 personas:

Hojas de limonero

2 huevos

1 limón

1/2 kilo de harina

1/2 litro de leche

1/2 sobre de levadura

150 gr de azúcar

20 gr de canela molida

Aceite de oliva

Sal

Preparación:

En primer lugar, hemos de buscar un limonero y hacernos con un buen puñado de sus hojas, las cuales lavaremos a conciencia y dejaremos secar.

Empezaremos batiendo en un bol los dos huevos, a los que añadiremos la leche, la levadura, la mitad del azúcar, una miajica de sal, la ralladura del limón y, poco a poco hasta que la mezcla obtenga una consistencia densa y sin grumos, la harina. Dejamos reposar la mezcla media horica.

A continuación ponemos a calentar el aceite en una sartén y mezclamos en un plato la mitad restante del azúcar con la canela molida.

Pasaremos a empezar a sumergir las hojas del limonero en la mezcla de la harina para, una vez bien impregnadas, sumergirlas en el aceite caliente hasta que se pongan doradicas. Las dejamos reposar en un plato con papel absorbente y, como puntilla, las rebozaremos concienzudamente en la mezcla de azúcar y canela. Listas para servir.

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