Purificar y dejar lo malo atrás en la noche de San Juan

Hoguera. ultreia

La noche mágica de San Juan, tan señalada en el calendario murciano por sus numerosas leyendas, tradiciones y supersticiones, es también noche de propósitos. De quemar lo viejo para dar la bienvenida a lo nuevo a través del fuego purificador y otros muchos rituales, comenzando así una nueva etapa en la que dejar atrás los malos recuerdos y cualquier otra carga innecesaria.

En una fecha tan señalada, considerada tradicionalmente como el día en el que alcanza el sol su cénit, queremos hacer repaso de lo viejo y corrupto que atenta contra nuestra tierra y sus gentes. Todo ello en pos de conseguir para esta un futuro prometedor, justo, democrático, solidario y sostenible. Solo conociendo y siendo conscientes de nuestros males seremos capaces de entender nuestras carencias y visibilizar los elementos negativos que las provocan. Para ello señalaremos lo más básico, lo que afecta a dos conceptos inseparables: el espacio-tiempo.

Por un lado, no hay más mal para un espacio que los propios elementos que atentan contra la supervivencia del mismo. Por estos lares buena fe podemos dar de ello, la tierra morisca de Vicente Medina está llevada al extremo tras ser sistemáticamente atacada por una acción antrópica desproporcionada sobre ella sin medidas punitivas como consecuencia de estos actos: explotación desmedida del terreno agrícola en una tierra árida y seca, la debilitada situación del río Segura, el paupérrimo estado de nuestro querido Mar Menor o los sondeos de fracking en busca de gas en el Noroeste murciano son buen reflejo de ello, estando muchos de estos elementos interrelacionados entre sí. Un medio que languidece y que necesita de medidas de regeneración inmediatas que no llegan ni contando con un consenso científico claro como el que ofrecen organizaciones como la Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE) o el Pacto por el Mar Menor.

Por otro lado, las arenas del tiempo no suelen jugar a favor de aquellos pueblos que olvidan su Historia ya que, como se suele decir, están condenados a repetirla. Museos con personal bajo mínimos, un sistema educativo ahogado por los recortes y fosas sin abrir que dejan heridas sin cicatrizar de una dictadura aún muy viva, no son más que algunos ejemplos que son el fiel reflejo de que por estas tierras a la Historia, Cultura y Patrimonio no se les trata tal y como se debiera. No solo por el bien de estos tres pilares de cualquier sociedad, sino por el propio devenir del colectivo.

Y es en este espacio-tiempo y no en otro donde nuestra sociedad se asienta, dirigida por una trama corrupta que juega a la ruleta rusa con el futuro de sus gentes sin pavor alguno al saber, claro está, que no son sus cabezas sobre las que se apunta el cañón al pulsar el gatillo. Un gatillo que activa un arma cargada de desigualdad, injusticia e intolerancia que solo el pueblo tendrá el poder y la voluntad de desactivar.

Dejémonos llevar pues por el fuego y el agua purificadora de esta noche mágica para que esta se lleve lo peor y nos augure un mejor año en lo que a derechos y libertades se refiere para nuestras gentes y la tierra que habitan.

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