Las dos Murcias. Una ciudad dividida

Las dos Murcias. cantonioluis

“Murcianic@ que vienes al mundo te guarde Dios.  Una de las dos Murcias ha de helarte el corazón.”

El poema Españolito del célebre andaluz Antonio Machado, el cual aquí adaptamos a la capital del Segura con total impunidad, nos viene como anillo al dedo para relatar lo que ha sucedido y sucede siglo tras siglo y día tras día en las calles de esta ciudad.

Desde su fundación por el emir de Córdoba Abd al-Rahman II en el 825, ha sido perceptible y reseñable la reiterada existencia de dos Murcias: la intramuros y la extramuros; la de la medina y la de los arrabales; la musulmana y la cristiana; la huertana y la churubita; la céntrica y la que vive al otro lao del Puente de los Peligros; la “ciudad ciudad” y las pedanías; la “local” y la migrante; la Murcia a un lado y otro de las vías; la moderna ciudad de Murcia en superficie y la Murcia soterrada y arqueológica. Así hasta una infinidad de Murcias aparentemente opuestas como las dos caras de una misma moneda.

Dualidades antrópicas que de una forma más o menos indirecta, como si de una tradición se tratase, han generado a lo largo del tiempo desigualdades que perjudican por lo general a una de esas dos Murcias que no quiere más que convivir en igualdad con el todo: La Murcia Murcia.

Ahora, muy a nuestro pesar, se suman a esta numerosa lista las Murcias a un lado y otro del muro de 9 kilómetros de longitud y 5 metros de altura que se construye para el paso del AVE en superficie. La Murcia Norte unida y conectada y la Murcia Sur aislada y dejada a su suerte.

Lo que en un tiempo fueron murallas encofradas de tapial las que separaban las Murcias medievales, ahora son vías que en vez de unir dividen. Y por mucho que duela oírlo a cualquier murciana o murciano de pro, dividen con el beneplácito de buena parte de los habitantes que en ella residen.

Vías que dividen en vez de unir y que numerosos murcianos con su silencio e inmovilismo, bien por ignorancia, desinterés o alevosía, construyen bloque a bloque en ciclos de cuatro años. Lo hacen como con otras tantas desigualdades sociales que proliferan por sus barrios y pedanías en las que solo la lucha de unas pocas y pocos deja ver la luz al final del túnel.

Todas las Murcias hasta ahora descritas no se encuentran enfrentadas, sino que se complementan y retroalimentan las unas a las otras, pero a su vez son tristemente confrontadas por la otra Murcia que no merece siquiera llevar ese nombre: aquella que divide, destruye y especula con la vida de sus conciudadanos. Esta última “Murcia” es claramente reconocible, solo hace falta abandonar la caverna, salir al Mundo de las Ideas y dejar que la razón le guíe a uno para así hacerla reconocible con suma facilidad.

Hoy son las Murcias a un lado y otro de las vías, mañana serán otras. En algún momento llega la hora de decidir a qué Murcia perteneces. La Murcia Murcia te está esperando.

2 Comentarios

  1. Buena y sentida reflexión sobre la inminente partición de la Murcia Murcia en dos mitades. Como murciano me da mucha pena y rabia… ¡Murcianos, levantaos y pelead contra esta injusticia!

    • Poquico a poco nuestra sociedad va despertando y vislumbrando las numerosas injusticias que suceden en nuestro particular roalico, hay que seguir estando al pie del cañón.
      ¡Un abrazo Pedro!

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