La Torre de la Horadada. Prohibido el paso al patrimonio de todos

Torre de la Horadada. cantonioluis

El Sureste de la Península Ibérica fue una de las zonas más afectadas por la piratería berberisca, principalmente por su cercanía con la costa norteafricana, la desprotección de sus costas y su despoblamiento galopante, convirtiendo a sus escasos vecinos en un suculento manjar a merced de caer en cautiverio a manos de piratas y corsarios tan célebres y asiduos como Morato Arráez. En este contexto, especialmente durante el reinado de Felipe II, se comenzó a proyectar y dar forma a un sistema de torres de vigilancia costera para avisar y proteger a la cada vez más mermada población que se atrevía a hacer su vida en la costa, lejos de los principales núcleos urbanos.

La Torre de la Horadada, la más meridional de cuantas albergaron las costas del Reino de Valencia, empezó a ser construida con gran celeridad en 1591 por el ingeniero Cristóbal Antonelli dentro de este plan de Felipe II para la defensa contra la piratería berberisca. Ubicada entre las playas del Conde y del Puerto en el saliente rocoso de la Punta de la Horadada a unos 9 metros sobre el nivel del mar, la torre está realizada con mampostería en disposición irregular, posee tres plantas con una cubierta plana y presenta una planta circular con una morfología troncocónica.

Esta torre vigía está ubicada a 5 km al sur de la Torre de Cabo Roig y a otros 5 km al norte de la Torre del Pinatar, desconociéndose exactamente la ubicación actual de los restos de esta última en el entorno de la Playa de la Torre Derribada de San Pedro del Pinatar. Desde mediados del siglo XVIII la Torre del Pinatar estaba arruinada, por lo que la Torre de la Encañizada se convertía en la torre más cercana del Reino de Murcia a una distancia de unos 10 km.

Esta edificación defensiva de las costas horadadas tiene una altura de casi 20 metros, el radio externo es de 7 metros y el grosor de sus muros alcanza los 4 metros, además de albergar numerosos vanos, un balcón y un escudo de un águila bicéfala. Podríamos indicar dos episodios reseñables como en 1588 cuando pasó por las costas horadadas una galeota corsaria y la torre dio aviso de tal suceso a la Torre de la Encañizada, o cuando en 1657 dos galeotas entraron por la Punta del Gato e hicieron decenas de cautivos.

Como podemos observar, la Torre de la Horadada está ubicada en un punto estratégico no muy lejos de la frontera entre los dos reinos: por un lado, vigilaba las numerosas calas del Campo de Horadada óptimas para la aguada de piratas y corsarios; y por otro, formaba parte de la estrategia para defender el Mar Menor. Con el tiempo, la seguridad que ofrecía esta torre permitió la consolidación del núcleo poblacional del Pilar de la Horadada, tal y como queda atestiguado con la construcción en 1616 de la ermita del Sagrado Corazón.

Se tiene conocimiento de que en 1787 solía estar dotada de dos torreros y un atajador, mientras que en 1850 pasó de las manos del Cuerpo de Ingenieros al de Carabineros. Sin embargo, en un informe de 1870 se refleja su completo estado de abandono, pese a existir un edificio adosado a la torre donde se encuentran estancias para el oficial, los carabineros y los almacenes.

A día de hoy la torre está enfoscada en mortero de cemento, presenta un remate de almenas de friso corrido de arquerías ciegas en hormigón y posee un edificio de planta rectangular en sillería adosado a ella desde 1905. Durante un tiempo volvió a tener uso gracias a su telégrafo óptico, pero finalmente acabó siendo vendida en el siglo XIX en subasta pública al Conde de Roche, a cuya familia todavía pertenece, siendo declarada BIC el 28 de noviembre de 1995.

Actualmente presenta un deteriorado estado de conservación y está prohibida su entrada, incumpliendo la legalidad vigente al no ofrecer visitas y dificultar a la Generalitat su acceso. Ante esta situación el grupo político local, así como el grupo parlamentario Podemos-Podem, están realizando las gestiones pertinentes para que este monumento de todos los torreños, pilareños y veraneantes pase a propiedad pública.

La presencia de esta torre vigía en el escudo del municipio alicantino del Pilar de la Horadada no es ninguna casualidad. La Torre de la Foradada es todo un símbolo de este rincón del Mediterráneo donde las mareas y el viento de levante erosionan año tras año sus horadadas costas. Testigo durante centurias de la inseguridad del mar en esta costa de frontera, este elemento defensivo debe estar, como patrimonio de todas que es, restaurado, accesible y bajo la titularidad pública de un pueblo con ansias de recuperar su pasado común.

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