En defensa del 12 de julio como el Día de la Región de Murcia

Casa de Antonete Gálvez en el Huerto de San Blas (Torreagüera). camimiguel

“A las seis o siete de la mañana el castillo de Galeras ha enarbolado bandera turca”

El 12 de julio de 1873 el Capitán General del Departamento de Cartagena enviaba este histórico telegrama al Ministro de Marina de Madrid informándole del levantamiento cantonal en la ciudad de Cartagena.

Tras enarbolar el castillo de Galeras la bandera roja, la Junta Revolucionaria de Cartagena reclamaba que se llevase a efecto “la formación del Cantón Murciano, con la autonomía municipal y Cantonal”, llegando a coexistir desde mediados de julio en la ciudad portuaria tanto el gobierno provisional de la Federación Española como el del propio Cantón Murciano.

Históricas figuras del republicanismo federal como Antonete Gálvez o Manuel Cárceles forjaron la idea de formar un cantón regional con territorios que conformaban, en gran medida, la histórica Región murciana. Mediante una serie de incursiones por tierra y mar desde Cartagena, se intentó irradiar el espíritu cantonal y dotar al Cantón Murciano de unas fronteras naturales. Tal y como recogió el periódico La Paz de Murcia el 20 de julio de 1873, 21 municipios de la Provincia de Murcia constituyeron una Junta Revolucionaria adherida al poder ejecutivo del Cantón Murciano.

Sin embargo, sus fronteras acabaron circunscribiéndose a las propias murallas de la ciudad portuaria, convirtiendo al Cantón Murciano en la tan ansiada aspiración, y al Cantón de Cartagena en su materialización sitiada por los centralistas. El cantonalismo, con sus luces y sombras, fue un movimiento contra las quintas, descentralizador, laico, social y democrático que buscaba la construcción desde abajo de una República Federal en España, la cual acabó perviviendo en Cartagena hasta el 12 de enero de 1874 aún después de la caída de la propia I República española.

Pese a ser consideradas radicales sus pretensiones por sus contemporáneos, las peticiones del levantamiento cantonal exigían numerosas medidas que actualmente son imprescindibles en cualquier estado democrático de derecho. Entre el mito y la realidad, vemos en las ideas del Cantón y en figuras como el revolucionario Antonete Gálvez, una auténtica lucha por la defensa de las libertades y derechos de una sociedad que vivió uno de los periodos más convulsos de la Historia de España.

Es por ello que desde Tudmur defendemos el 12 de julio como la fecha idónea del Día Oficial de la Región de Murcia y no el 9 de junio, un día que se recuerda más por la gala ¡Murcia qué hermosa eres! en una tierra de marcada identidad que carece de himno oficial y cuya bandera es testimonialmente reivindicada. Institucionalizar tal fecha por ser el aniversario de la promulgación de la Ley Orgánica del Estatuto de Autonomía de 1982 no es más que uno de los tantos ejemplos que reflejan el poco interés de las autoridades regionales en recuperar las raíces de esta tierra de marcada identidad sobre la que gobiernan.

Sin embargo, el 12 de julio, aún con sus luces y sombras, sería a la Región lo que Villalar, la Diada o el 2 de Mayo son a Castilla, Madrid y Catalunya respectivamente. Una fecha de cargado carácter romántico en la que recordar nuestro pasado común y reivindicar, desde abajo, los derechos y libertades de una sociedad de dinamita frutalmente propagada aún por despertar.

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