Arrels medievals entrellaçades entre Múrcia i Catalunya

Placa conmemorativa situada en la Plaza Santa Eulalia de Murcia. ultreia

en cibtat de Murç y seu regne parlaban del plus bell catalanesch del mon

(Ramon Muntaner)

Estas palabras escritas en el siglo XIV por el famoso escritor y caballero Ramon Muntaner han sido empleadas durante siglos como el ejemplo por antonomasia de la huella de la Corona de Aragón y la lengua catalana en los territorios del antiguo Reino de Murcia.

Sin duda, los siglos XIII y XIV fueron dos centurias clave para que la impronta de los diferentes pueblos que formaban la corona aragonesa quedase marcada en esta tierra del Sureste peninsular hasta nuestros días. Los continuos tratados entre las coronas de Aragón y Castilla para repartirse el pastel de la conquista de al-Andalus y la intervención del rey Jaime I para sofocar la rebelión mudéjar murciana en ayuda de su yerno Alfonso X, así como las continuas guerras de frontera para mermar los territorios del enemigo en favor de los suyos propios fueron clave en este proceso. Sin embargo, más lo fueron sus consecuencias, es decir, tanto las numerosas repoblaciones de catalanes, valencianos y aragoneses en este territorio como el contacto y trasiego entre estos territorios limítrofes.

La Vega Baja del Segura, el Vinalopó y el Campo de Alicante, comarcas hasta no hace mucho pertenecientes a la Corona de Castilla y al reino murciano, fueron las principales de la Corona de Aragón en contacto con el Reino de Murcia. Muchos de sus aspectos socioeconómicos, lingüísticos y culturales fueron compartidos y aún se pueden vislumbrar en nuestros días muchos siglos después, acentuados especialmente en el Baix Segura.

En cambio, el aporte catalán a la sociedad, lengua y cultura murciana ha sido un aspecto largo tiempo silenciado en nuestras tierras por un claro factor político, al principio castellanizante y con el tiempo anticatalán. A pesar de conformar los catalanes el cuerpo principal de los ejércitos de Jaime I para sofocar la revuelta y ser uno de los principales pueblos repobladores de la Corona de Aragón en Murcia, su relevancia histórica ha sido siempre denostada. Y qué decir de su influencia en nuestra habla, que ha dejado una imborrable huella lingüística en ella en aspectos tan importantes como el léxico, el lenguaje, la toponimia y la antroponimia. Catalanismos que, solo comparables a los valencianismos, superan con creces en nuestro roalico a los aragonesismos.

Unas raíces que, sumadas al importantísimo sustrato andalusí de nuestra tierra, confirieron a este territorio una identidad y cultura propia a caballo entre las coronas de Castilla y Aragón, pero a su vez diferenciadas. Raíces de una tierra de frontera como las que el pueblo catalán tiene de miles de murcianos que cogieron las maletas en el siglo XX y se montaron en el llamado “Transmiseriano” con destino Catalunya en búsqueda de una vida mejor más allá de su querida tierra.

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